28 de junio de 2010 
Llevo unos meses trabajando en el que ha sido mi Proyecto de Final de Carrera, y ahora que está registrado y evaluado, ya puedo hacerlo público sin ningún problema. Su nombre es webCiudadano, un sitio web en el que los ciudadanos de Madrid pueden consultar el trabajo que los grupos políticos están haciendo en el ayuntamiento.
Cuando votamos en elecciones, creemos que ya hemos cumplido por cuatro años, y en realidad no es así. Los políticos trabajan durante toda la legislatura, proponiendo cosas, oponiéndose a otras o peleándose, pero siempre lo hacen en nuestro nombre y con la legitimidad que les da tener nuestros votos, estar representándonos.
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13 de marzo de 2010 
De las cosas que me complican la vida, esta que veis aquí arriba es una de ellas. Os pongo al día: en mi universidad, para licenciarte tienes que hacer todas alas asignaturas y además un examen de inglés y unos créditos de Humanidades, que son cursillos que puedes hacer por libre sobre temas de todo tipo: artes, historia, cine, etc.
Yo había completado dos de los seis créditos que necesito con un curso de guión en el Círculo de Bellas Artes y me faltaban (abre calculadora) cuatro. Para conseguirlos me apunté a un curso de Química Orgánica online que como veis en su título decía que era muy fácil. No lo era, pero ese es otro tema.
El caso es que desde que lo completé con un 7, nunca he tenido esa calificación bien. Al principio me pusieron un 0 No Presentado. Me quejé al profesor y me dijo que era un error general. Al tiempo me desapareció la nota. Me quejé a la Universidad y me dijeron que lo miraban. Como pasaban las semanas y no me aparecía mi querido 7, me volví a quejar, y conseguí… que volviese a salir el 0. Me he vuelto a quejar, a ver qué dicen. Miedo me da que no me dejen licenciarme por un problema con un curso de Humanidades…
19 de febrero de 2009 Llevo más de un año con la idea de este post en la cabeza. Primero eran quejas sueltas, luego las vas compartiendo con los compañeros y ves que muchos de ellos piensan igual. Incluso pensé en redactar una carta de protesta y que la firmase todo el que estuviese de acuerdo. Pero creo que lo más sencillo es contarlo en el blog. Puede que a alguien le sea de utilidad.
Vamos al grano: yo no recomiendo la Universidad Carlos III si quieres estudiar Comunicación Audiovisual. Sí, se trata de la facultad donde curso mis estudios y donde, con suerte, me voy a graduar dentro de poco.
Mi universidad de referencia, en la que hice la Selectividad, era la Complutense. Allí fueron la mayoría de mis compañeros de instituto, y es donde habría acabado yo de no ser por una visita que hicimos a la UC3M (otra manera de llamarla) en una jornada de puertas abiertas. La universidad me encantó. Completamente nueva, con unas instalaciones relucientes, grupos relativamente pequeños (unos 60 por clase), plató de televisión, estudios de radio, material para prácticas, un ordenador con proyector en todas las aulas… y todo ello en Getafe y llena de servicios, muy cuidados todos.
Sin embargo, de nada te sirve una universidad así de ‘pija’, que quiere parecer privada, cuando tu carrera va al tuntún. Como muestra, un botón: estoy en 4º curso, es decir, el último. Mi carrera es Comunicación Audiovisual. ¿Os podéis creer que lo más cerca que he estado de manejar una cámara de vídeo haya sido cuando el otro día proyectaron una foto de una en la pizarra?
En toda la carrera apenas hemos realizado prácticas. En fotoperiodismo, por ejemplo, consistían en dos horas libres en las cuales cogíamos una cámara reflex por cada 10 alumnos, y nos enseñábamos a manejarla unos a otros. Hacíamos fotos por el campus como Dios nos daba a entender y luego las veíamos en clase como quien ve un anuncio de la tele. Las instrucciones de la profesora se limitaban a pasar el manual de la cámara fotocopiado y a hacernos leer en voz alta (al más puro estilo de cuarto de primaria) las biografías de importantes fotógrafos que no servirían para nada (y me alegro de ello, porque aprender vidas de gente no me enseña fotoperiodismo), ya que el examen final de tipo test tenía un nivel con el que lo habríamos aprobado aun haciéndolo el primer día de clase. Las notas oscilaron entre el notable y la matricula de honor.
Es cierto, la universidad tiene estudios de radio. Y en toda la carrera, sólo hay dos asignaturas de esta temática. Dos. Una en primero y otra en cuarto. Y claro, cuando después de tres años vuelves a entrar en aquellas salas, apenas recuerdas nada. ¿Será porque ha pasado mucho tiempo? ¿O porque en primero nuestras prácticas eran de media hora cada quince días?
Si las quieres hacer por tu cuenta, tampoco te hagas ilusiones. Un grupo de amigos logramos el permiso para ir por las tardes a grabar material y practicar. Todo fue bien hasta que un día nos los encontramos cerrados, y sin ninguna explicación por parte de la responsable.
¿El plató de televisión? He entrado dos veces. Bueno, tres. La primera: una vez que me coló una amiga, recién llegado a la universidad. La segunda, cuando insistimos para tener un sitio donde grabar un cortometraje, usando nuestro propio material (y sin tocar nada). Y la tercera, para hacerme las fotos de la orla de fin de carrera. ¿Entrar con un profesor? ¿Hacer prácticas ahí dentro? ¡ciencia ficción!
Y es que tampoco hemos hecho prácticas de televisión, como el resto de cursos de la carrera. Ellos salían a hacer reportajes por el campus, con su cámara, sus micrófonos, haciendo de reporteros, etcétera y luego los editaban, hacían un informativo en plató… nosotros nos quedábamos en clase apuntando que en el Telediario de TVE la cabecera duraba X segundos, o que después de los titulares comenzaba tal sección. Nos hicieron escribir un plan para grabar un reportaje, prometiendo que haríamos la práctica en el cuatrimestre siguiente. Nunca más se supo, porque el profesor al que le tocaba también decidió cambiar su temario convirtiendo la asignatura en algo totalmente distinto a lo que rezaba su nombre.
Algo parecido pasó con un guión que escribimos en segundo y que debíamos grabar en tercero. Nunca más se supo. Y como esto, múltiples ejemplos de profesores que moldean la asignatura a su antojo y dan los contenidos que quieren, o que les gustan, o que les ordenan, qué se yo.
Y es que debemos ser el curso más afectado por este tipo de cambios. Comprendo que existe libertad de cátedra, pero cuando llegas a una asignatura y lo que da el profesor no tiene absolutamente nada que ver con el título, te mosqueas. Y que pase una vez, bueno, pero que por sistema en cada cuatrimestre haya al menos una asignatura moldeada a gusto del catedrático es indignante.
A veces creo que la universidad es una institución onanista, donde algunos profesionales acuden a deleitarse escuchándose a sí mismos hablando sobre sus temas favoritos, sin importar que ello se adecue a nuestra carrera, el programa o nuestros intereses como futuros comunicadores. Llegan, hablan y se van. Sin importar que no sepan enseñar, que no sepan explicarse… porque no lo hacen por nosotros. Lo hacen por su tema. Los alumnos son un mal menor que hay que tener ahí.
El lado contrario son los profesores que no saben nada de su asignatura. Llegan y hablan de sus cosas. O leen las diapositivas que proyectan. Te dan un libro de texto y en eso va a consistir el examen: vosotros estudiad el libro, que de ahí voy a sacar las preguntas. Y no os preocupéis, que podréis consultarlo mientras hacéis el examen (caso verídico). El típico profesor al que no le haces preguntas demasiado difíciles porque sabes (y lo has visto en clase) que desconoce la respuesta tanto como tú.
No me quejo de que haya asignaturas poco relacionadas con la carrera (Teoría del Derecho, Economía…) o que no me gusten. Me quejo de que una carrera que pretende formar comunicadores multimedia (multi-media, para varios medios) centre el 90% de su contenido en el cine (industria en la que no trabajará ni el 5% de la clase, con suerte). Me quejo de que se nos prometió una carrera, un plan de estudios y unas prácticas que parecen haberse quedado en los folletos, preciosos, eso sí.
No sé si la culpa es de los profesores, del rector, del sistema, del ministerio, de Europa o de quién. Pero estoy harto de haber perdido cuatro años en una carrera llena de cosas geniales, pero también de chapuzas impropias de una universidad.
Puede que hayamos sido la promoción con peor suerte de la universidad, aunque hay cosas (como la distribución de asignaturas) que no eran exclusivas nuestras. No sé cómo serán los nuevos cursos de grado. Pero personalmente, si fuese a hacer Comunicación, no me matricularía en la Carlos III. Si acaso en la Rey Juan Carlos (ya que de la Complutense algunos amigos que vienen de allí me han hablado bastante mal), o en una privada. Y siento decir esto.
Por supuesto, la UC3M tiene muchísimas cosas buenas. Grandes profesionales, profesores con los que he aprendido mucho. Pero estas cos
as
son las que te fastidian y hacen que el resto te sepa peor.
15 de enero de 2009 Comunicación Audiovisual en Iberoamérica Derecho de la Información y de las Telecomunicaciones Estrategias Empresariales en el Mundo Actual Gestión y Promoción de Contenidos Audiovisuales Postproducción Digital Teoría y Critica del Cine y la Televisión Contemporánea Trabajo Fin de Carrera
¿Qué tal suenan?
16 de diciembre de 2008 Tanto tiempo sin escribir, ya pensé que me había pasado algo. Bueno, yo no, que llevo todo el día conmigo, pero alguien que no me conozca puede pensarlo. Pues no, no me ha pasado nada. O sí, pero nada grave que me impida escribir tipo cortarme los dos brazos con una sierra mecánica.
Han sido los trabajos. Trabajos interminables para clase, trabajos sobre cosas raras, trabajos que me exigen llegar a X palabras y escribo mientras miro el contador, que no avanza nunca, y me parece imposible escribir más frases para llegar a ese mínimo. Un jaleo, vamos. Si es que hasta duermo mal, me despierto todas las noches a las cuatro y a las seis de la mañana. Un follón. He probado a tomar tila (no hace nada), valeriana (no hace nada), dormidina (me da pesadillas, no sé por qué) y unas botellitas con líquido asqueroso que compró mi madre en el herbolario. Hasta el momento nada ha dado resultado: estoy por mezclarlo todo y hacer un cóctel somnífero para estarme dos días durmiendo. En fin, espero que ahora que he terminado todos los trabajos (no entremos en su calidad, bastante es que me los he quitado de en medio) recupere mis horitas de sueño, que yo creo que lo otro era estrés.
Pues ya tenía ganas de volver a escribir por aquí. Generalmente escribo por obligación (de hecho, esa es una de las tres razones por las que abrí el blog, para obligarme a escribir), pero hoy me apetece, lo juro. Lo prometo, más bien. Tengo cosas que contar.
Por una parte, ya hemos terminado nuestro programa de radio. “La hora de la Macedonia” se llama, y hemos querido darle un toque ingenuo, casi infantil. Es un programa de humor con parodias de debates, noticias surrealistas, consejos para pasar la crisis… lo malo es que sólo podía durar 10 minutos, y se nos han quedado montones de cosas fuera. Aprovecharemos que hemos montado un blog para poner los extras. Si queréis escuchar el programa, sólo hay que hacer clic en el logo:
 Primero sonarán un par de indicativos de la emisora (Onda T’as Metío) y después, la cabecera y el programilla. Tras él hemos incorporado las dos cuñas publicitarias que grabamos: una, para anunciar ‘El Párroco’, una superproducción cristiana; y la otra para anunciar los sándwiches mixtos con huevo de nuestra cafetería. Así somos de majos, no nos interesan los bienes materiales.
En fin, con eso os dejo. A disfrutarlo…
23 de octubre de 2008  “Hoy vamos a ver ‘La Caza”. “¿La caza de quién, pisha?”. Ya está. Este fue el momento más divertido de la clase de ayer. La cosa pintaba bien: por fin nos han cambiado de aula, tras muchas quejas. El aula anterior tenía unos bancos metálicos fijos en el suelo, las mesas (también fijas) demasiado altas, estrechas y alejadas… con lo cual, tomar apuntes durante cuatro horas allí era lo más parecido a un potro de tortura que podemos encontrar en 2008. No puedo creer que un edificio inaugurado en 2001 tenga unas aulas en las que es imposible tomar apuntes sin acabar con dolor de espalda, manos y cabeza. Nuestra nueva clase tiene sillas blanditas, de ruedas, con la espalda regulable… vamos, un lujo. Las mesas son enormes, nos cabe todo (en las anteriores, sólo cabía un folio a lo largo y a lo ancho).
Pero todo esto no sirvió de mucho. Nada más comenzar la clase, el profesor decidió que en vez de explicar cosas como siempre, iba a dedicar la clase a contar cómo tendríamos que hacer nuestro trabajo de fin de curso. Lo que se dice agobiarnos, para gente como yo. Después, vimos La Caza, una película larga, lenta, aburrida y amarga. No os la recomiendo. De hecho, al final de este post os voy a destripar el final para que no la veáis.
El tercer elemento que hacía que se mascase la tragedia es que, desde el domingo yo llevaba en mi cuerpo unas seis horas de sueño. No sé por qué, pero yo me acostaba (pongamos) a las doce de la noche, muerto de sueño, y no me podía dormir. Cinco horas dando vueltas por la cama, leyendo trozos de libros, contando ovejas, contando rebaños… menudo máster en ganadería ovina me hice. Y así dos noches.
Se mascaba la tragedia. Una clase a oscuras, una película lenta, en blanco y negro, sillas cómodas y yo muerto de sueño… pero resistí. Me tragué toda la película, que no recomiendo a nadie. Como su propio nombre indica, es de una cacería. Unos amigos se van a matar conejos, y para que quede bien claro, a lo largo de la película mueren unos cien. Pero no mueren peluches, no. Queda bien claro que son conejos de verdad. Yo me tapaba los ojos cada vez que veía que iban a disparar, porque el director no escatimaba en detalles para mostrar animales muriendo. Que si el disparo, que si la sangre, cómo le arrancan la piel… y no sólo conejos. Pasa un hurón por allí y también muere. Van a un pueblo a comprar pan y -qué casualidad- estaban de matanza.
Al final de la película se mueren los amigos. Y precisamente es lo que menos impresión me dió, no sé si a) porque estamos tan acostumbrados a la violencia que no nos impresiona ver a una persona muriendo en pantalla o b) me imagino que no matarían a los actores de verdad, pero a los conejos seguro que no les hicieron efectos especiales. Y no os quejéis de que os haya reventado el final, porque por mucho que sea de culto, la película es un rollo y demasiado amarga para gente tan alegre y dicharachera como nosotros. Y además os he avisado hace media hora.
4 de octubre de 2008 Traigo novedades. La primera es que ya vuelvo a tener ADSL. Aún con Yacom, eso sí, así que me espera otro corte cuando me cambie a Telefónica, pero habiendo estado una semana sin internet fijo un día o dos no me van a resultar casi molestos. Durante este tiempo he aprendido varias cosas sobre internet móvil:
- Lo fácil que es conectarlo al Mac por Bluetooth y comenzar a navegar. Son dos clics, literalmente.
¡Cuidado! No lo hagas si eres cliente de Movistar, Vodafone u Orange. Tu saldo podría esfumarse en cuestión de minutos.
- Que la velocidad no está nada mal. Mejor que chupándole el wifi al vecino. No es de vértigo, pero de un ADSL normalito sí.
- Que cuando no se puede, no se puede y además es imposible. Cuando no quería conectar, no conectaba (¿culpa de Simyo como prestador del servicio o de Orange como dueño de la red? Ni idea, pero me fastidia muchísimo).
Por otra parte, la principal noticia de estos días es que ya casi tengo organizadas mis prácticas. Serán en el departamento de prensa de una empresa no demasiado grande, es decir, justo lo que quería. Trabajar en una redacción me gusta y apetece, pero también llevaba tiempo con más ganas de saber qué hay al otro lado. Algo de ello ya había probado en Andén 1 (por ejemplo, que a veces lo que hablas con un periodista y lo que publica no tiene nada que ver) y me había encantado, y ahora lo voy a hacer en una empresa más grande y que me cae bastante bien. De momento no diré cuál es, me siento más libre así.
La otra novedad es que voy a hacer estas prácticas sí o sí. Me explico: la causa por la que las hago ahora es que tengo una asignatura llamada Practicum, que tiene que darme el visto bueno. Pero he decidido que, como aún no estoy matriculado, si no me lo da las haré de todas formas, y ya cursaré esta asignatura más adelante (en verano, por ejemplo). De todas formas, lo que esta asignatura da como bueno es algo subjetivo: compañeros de clase han estado haciendo prácticas oficiales en televisiones o periódicos donde han estado ignorados, mimetizados casi con la máquina de agua; o peor aún, haciendo cosas totalmente alejadas de lo que se estudia en nuestra carrera (y casi diría que de lo que se estudia en una universidad). Y yo lo que quiero es aprender y ser útil.
Así que, como os imaginaréis, estoy contento. Muy contento. Estaba agobiado con las prácticas y se ha resulto. Me agobió el problema del ADSL y se ha resuelto. Y estoy decidido a que nada me rompa esta alegría… y así ha sido: nadie me la ha podido estropear.
Por cierto, un detalle menor. Ya no seré el hazmerreir de mis amigos por no saber imitar el sonido que hace Miki al decir “Aing omá qué rica”… es una chorrada, pero a uno le alegra tener habilidades. Esta mañana, acompañando a Adri a su universidad, me han dado ganas de gritarlo a los cuatro vientos. ¡Madre mía! ¿Qué les dan en Obras Públicas? El 90% parecían modelos o actores de Física o Química. Ahora entiendo muchas cosas…
28 de septiembre de 2008 ¡Buenas! Sigo sin internet en casa. Un amigo de la asociación, Isidro, ha investigado en las tripas de Yacom y resulta que mi central está hecha un asco, todos los vecinos que tenemos internet con esta operadora estamos fastidiados. Ya es mala suerte. En casa hemos pedido volver a Telefónica, así que espero que dentro de no mucho vuelva a tener un internet decente. De momento, me conformo con conectarme a través del móvil, que es más fácil de lo que pensaba.
Mi primera semana de clases ha acabado. Me encanta, tengo dos días libres entre semana y sólo tres asignaturas gracias a mi plan “las de libre elección que me quedan las haré al año que viene”. Bueno, a eso y a que todavía no he comenzado las prácticas (ese mundo), que equivalen a varias asignaturas, así que tampoco soy un vago, que os veo venir, eh. Además, las clases son por la tarde, lo que implica varias cosillas:
- Me levanto según me despierta el sol.
- Me acuesto tarde sin sentirme culpable.
- Tengo que salir de casa pitando nada más
comer lavarme los dientes después de comer
- Todo el mundo se piensa que me doy la gran vida, cuando en realidad yo tengo las mañanas libres y ellos las tardes.
- A la mínima que la clase sea un poco aburrida, tengo que hacer esfuerzos para mantenerme despierto. A mí, después de comer, me da un sueño tremendo.
Las asignaturas tienen muy buena pinta: “Historia de los medios audiovisuales”, “Radio” y “Cine clásico americano” (bueno, esta me va a costar un poco más, pero tampoco está mal un poco de cultura cinematográfica, que luego voy por la vida sin saber quién era John Ford y por lo visto es pecado no saberlo).
El momento estelar de la semana fue cuando en la clase de Historia estábamos viendo un trozo de “El verdugo”, y el profesor se empeñó en enseñar a las alumnas de Erasmus, con todo lujo de detalles, como es la ejecución por garrote vil. Con todos los detalles, paso a paso, bastante gráficamente (hizo hasta un esquema en la pizarra y se puso las manos en el cuello para que viésemos por dónde le cogían al condenado). Sólo nos faltó aplaudir, pero estábamos muy ocupados porque a la mayoría se nos revolvió la merienda dentro de nuestras inocentes tripitas.
La otra asignatura que me ha gustado mucho es “Radio”. Vamos a hacer grupos y programas, cuñas… me encanta escribir para radio. Y de esta asignatura tampoco voy a decir mucho más porque el profesor pasó un cuestionario el primer día pidiendo la dirección de nuestros blogs, la puse sin pensar en las consecuencias… y no tentemos a la suerte.
Tema prácticas: el mundo está dividido. La mitad de la clase ha tenido prácticas decepcionantes (sin hacer nada, ordenando cajas, planchando ropa…) y la otra mitad se lo ha pasado muy bien. Últimamente estoy pensando en que me gustaría hacer prácticas en algún sitio en que aprendiese algo diferente a lo típico… me han sugerido que me ponga en contacto con alguna empresa en la que me gustaría trabajar. Algunos compañeros las han conseguido así.
Por cierto, me voy a poner perraco por un momento. “Momento perraco”, podríamos denominar a este microespacio del blog. Cada año me pasa lo mismo al volver a la universidad: los Erasmus se superan. Yo creo que hacen no ya casting, sino galas en sus países presentadas por Ansón para elegir quién se viene a estudiar ponernos los dientes largos a la UC3M. Y yo, que en todo el verano no me he comido un colín… qué injusto es todo, hombre ya. Si es que mi vida sentimental (¿a que suena como de persona importante decir “vida sentimental”?) es un desastre inexistente. Un consejo para niños: no os enamoréis. Es un rollo. Trae muchos problemas. Lo que hay que hacer es comprarse un pase ilimitado para Faunia y vivir entre las focas, que tienen menos complicaciones y no se quedan colgadas de nadie (salvo que les den pescado). En eso nos superan, hay que reconocerlo.
Una última cosa: ayer me leí un libro del año 1981 llamado “La trastienda de TVE”, que es una mezcla de historia política de España y la historia de TVE. Está genial, cuenta muchas anécdotas interesantes sobre la tele, incluso sobre el triunfo de Massiel en Eurovisión por el que tanto se escandalizaron hace poco en todas las cadenas. Pues lo de que los votos se “compraron” llevaba escrito más de 25 años en un libro y nadie se había enterado.
2 de agosto de 2008 He recuperado un guión para un programa llamado “Documento sin título [DsT]“, un proyecto de magazine juvenil que hicimos como trabajo de clase… los chistes no son los mejores del mundo, pero ciertamente nos lo pasamos muy bien escribiéndolo:
Esta sección es una especie de repaso con bastante mala leche a los libros y discos más vendidos, y en Navidad (cuando escribimos esto) tocaba Maria Isabel.
En los libros hicimos un gag bastante gracioso: los tres más vendidos en no ficción eran el libro del Papa, el de Aznar y la guía Campsa. Hicimos una especie de ranking, metiéndonos con cada libro mientras lo anunciábamos. El público debía aplaudir y tal en cada puesto: anunciamos el del Papa, aplausos y jaleos, y chiste. Anunciamos el de Aznar y lo mismo. Y como una de las cosas que más gracia nos hacían era extender la broma, al anunciar la Guía Campsa…
Será una chorrada, pero nos gustó el chiste de que hubiera público gruppie de la Guía Campsa.
Luego había cosas bastante divertidas también: aparecía un inquisidor con antorcha y todo atemorizando a los presentadores para que no se metiesen con el libro de Ratzinger, coñas con un “adalid del periodismo independiente” como era la Gaceta de ONO… no sé, en el fondo estuvo bien para ser nuestro primer guión.
27 de junio de 2008 …que con más impaciencia tememos esperamos los estudiantes en estas fechas.
Correo de la administración de alumnos:
 Web de notas provisionales:
Lo chulo es que este año han añadido una funcionalidad de estadísticas a la web, que básicamente sirve para desmoralizarte al ver que eres el único pringao que ha suspendido o que el sobresaliente del que tan orgulloso estabas ha sido una cosa general porque al profesor no le apetecía trabajar (caso verídico… el año pasado).
Normalmente nos envían las notas al móvil también, pero Simyo aún no admite SMS premium
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